El verano: uno de los enemigos de la piel atópica. Parte II

Actualizado: 13 jun

En verano están presentes una serie de factores que pueden empeorar el estado de tu piel atópica y dar lugar a la aparición de un brote de dermatitis.


Los principales factores por los que puede surgir un brote de dermatitis atópica en verano son:

  1. El sol: en algunos casos una exposición solar controlada puede suponer una mejoría, pero en muco otro la sequedad y el efecto irritante de los rayos solares pueden dar lugar a la aparición de un brote.

  2. El calor: el calor y el sudor producen un efecto irritante en la piel de las personas con dermatitis atópica. Además, las altas temperaturas causan una mayor sequedad en la piel, incrementando el picor y el rascado.

  3. El aire acondicionado: el abuso del aire acondicionado seca el ambiente, aumentando la sequedad en la piel. También afectan los cambios bruscos de temperatura.

  4. Los baños prolongados: el contacto prolongado con el agua también resulta una fuente de irritación para pieles con dermatitis atópica. Además, es habitual que tras estos baños, no se aplique una crema o loción hidratante adecuada, como sería lo aconsejable.

  5. El cloro: el cloro de las piscinas es un agente externo altamente irritante para las pieles delicadas, por lo que es recomendable un aclarado en la ducha tras el baño en la piscina.

  6. La arena: la arena de la playa produce fricción sobre la piel, pudiendoirritarla y ser el origen de un brote.


Además de los cuidados diarios habituales con los que debes mimar tu piel, es importantísimo que durante el verano la protejas frente a los agentes que pueden ser causa de un brote.

  • Proteger la piel frente a los efectos de la radiación ultravioleta A y B, es básico, no solo en verano, sino durante todo el año, con un producto que te resulte cómodo de utilizar y que esté pensado específicamente para el cuidado de las pieles atópicas.

  • Utilizar productos cosméticos naturales que le aporte hidratación y nutrición a la piel, que recuperen la arquitectura cutánea dañada, restaurando la función barrera y que la proteja de los factores externos.

  • Usar productos naturales - suaves, sin detergentes, para limpiar la piel sin irritarla.

  • Después de la limpieza hay que aportar hidratación y emoliencia, con proteínas y lípidos que repare, suavicen y refuercen su piel.

  • Proteger la piel del sol con ropa, gorros, sombrillas, productos solares, y , si es posible, también de otros agentes externos que la resulte irritantes.



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